martes, 29 de mayo de 2012

El amigo de Paulino

Desapareció hace unos meses. Nos lo secuestraron como a Paulino, el que tenía una tienda de productos de ortopedia. El secuestrador fue el mismo: uno que se parecía a Saza llegó con su bigote cincuentón y sus gafas y sin mediar palabra se lo llevó. Lo conocía desde hacía muchos años. Desde los tiempos de ¡Qué grande es el cine!. Y lo fui siguiendo en el programa de radio que comparte con Luis Herrero y José Luis Garci. Un día primaveral de facultad estuve con él en Murcia cuando hacía la presentación de una película de John Ford: "El hombre que mató a Liberty Valance" (nunca estuve en una cocina como aquella que regentaba Vera Miles y aún me duele el rodillazo que le metió John Wayne a Lee Marvin). Estuve sentado a su lado y no me atreví a saludarlo y decirle que no se metiera en política. Ha dejado un hueco en el programa de radio que ocupa acertadamente Luis Alberto de Cuenca, único cuando nos cuenta lo que le pasó en Salamanca el último noviembre... Ahora es el Atticus Finch del Ministerio Fiscal. De cuando en cuando, me lo encuentro en algún telediario, caminando de aquí para allá sin inaugurar pantanos. A veces, al pasar cerca de la cámara, se toca la oreja.

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