domingo, 17 de agosto de 2014

Versos para una tarde de noviembre

Paseo matinal, veraniego con I.
La mano grande, como la tuya, pero más grande.
El coche rojo. El coche amarillo. El coche gris.
Las flores blancas. La fuente. Las flores fucsias.
Los árboles de Alfonso X. La vaca a la que siempre le tocas el cencerro.
El gato y tu forma de llamarlo, como te enseñaron los abuelos.
El pobre del número 3 de Trapería.
La gitanilla de los iguales.
El puente. El río.
La otra fuente con dos tinajas que tanto te gusta.
Las raíces del enorme ficus del jardín de Floridablanca.
El pobre de Marqués de Corvera, del barrio, que siempre te saluda y
nos dice buenos días con una sonrisa que vale millones.
Los trenes.
Marqués de Ordoño y el tercero lleno de plantas y de sol.
Te duermes al pasar la iglesia del Carmen.
Regreso.
Trapería y una tónica en el Drexco. Enfrascado con
Frank Capra: the man and his films.
Gente que pasa mientras duermes. Algunos se sientan
junto a nosotros. Hablan de cosas del mundo. Se van.
Tú duermes serenamente. ¿Con qué sueñas?
Abres los ojos y sonríes. Sabes que te espera tu galleta María.
Te incorporas, la coges y me miras como
diciéndome: ¿buscabas palabras de cuando era verano?
¡llévame otra vez a ver a mamá!

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